Al otro lado del mostrador de la encargada de atender a los visitantes había una espaciosa sala de espera. Una preciosa alfombra de color rojo de vino cubría el suelo, y sentadas en varias docenas de pesadas butacas de cuero aguardaban otras tantas personas fumando cigarrillos nerviosamente. Sobre las paredes veíanse enormes fotografías en color de las estrellas de la compañia más destacadas en radio y televisión. Todas eran jóvenes, y todas miraban sonriendo benignamente y con un aire de opulencia extraordinaria a los que querían solicitar empleo. T escogió asiento inmediatamente debajo de la fotografía de una rubia de seno exuberante, y no tuvo que esperar más de veinte minutos para que la muchacha que le había atendido le dijera que un tal MR. Everett hablaría con él. El despacho de MR. Everett era un cubículo con paredes de cristal opaco sólo unas tres veces mayor que un cubículo con paredes de cristal opaco sólo unas tres veces mayor que un confesionario. En cuando a Everett, era un hombre de la edad de T., aproximadamente, que también vestía un traje de paño gris. "El uniforme del dia---pensó T.
Alguien lo habrá ordenado ".
-----Tengo entendido que a usted le interesa un puesto en el departamento de propaganda ,- Dijo Everett.
----- Solo quiero explorar la situación. De momento estoy ya bien en Schanehanner foundation, pero he considerado la conveniencia de un cambio .
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