Rejillas protectoras del radiador
Los primeros coches llevaban mucho bronce o latón en sus radiadores, ni
que decir tiene que la limpieza y abrillatado del radiador de un coche
exigía no poco esfuerzo y constante dedicación por el propietario, pero
todo ello se daba por bien empleado, a cambio del la envidia y
admiración que despertaba luego la resplandeciente parte frontal del
vehículo.
M á s adelante, el progresivo empleo de los metales cromados para reemplazar al latón y al bronce inició la decadencia del radiador como elemento de lujo.
ALGUNAS MARCAS INSISTIERON EN MANTENER, E INCLUSO REALZAR, SU CARÁCTER SUNTUARIO. OTRAS , EN CAMBIO, RENUNCIARON A TAL EMPEÑO. Y ASÍ, DE MODO PAULATINO, LA REJILLA FUE TOMANDO EL RELEVO, Y EN MUCOS CASOS INCLUSO FUE EXPRESAMENTE DISEÑADA PARA QUE NO SE PARECIESE EN NADA A UN RADIADOR.








M á s adelante, el progresivo empleo de los metales cromados para reemplazar al latón y al bronce inició la decadencia del radiador como elemento de lujo.
ALGUNAS MARCAS INSISTIERON EN MANTENER, E INCLUSO REALZAR, SU CARÁCTER SUNTUARIO. OTRAS , EN CAMBIO, RENUNCIARON A TAL EMPEÑO. Y ASÍ, DE MODO PAULATINO, LA REJILLA FUE TOMANDO EL RELEVO, Y EN MUCOS CASOS INCLUSO FUE EXPRESAMENTE DISEÑADA PARA QUE NO SE PARECIESE EN NADA A UN RADIADOR.








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