Again one
B era un ama de casa sensata. Y habitualmente, cuando hacía algo que a T no le gustaba, discutían ambos la cuestión cuidadosa y razonablemente. Pero aquella noche, precisamente, T estaba cansado y preocupado porque él, por su parte, acababa de gastar setenta dólares en un traje nuevo que creía necesitaba para vestir de acuerdo con las exigencia de su profesión, y en el momento culminante de una discusión acalorada, levantó el jarrón y lo arrojò contra la pared. El grueso cristal se hizo añicos, el yeso se desprendió y dos de los listones que cubría se rompieron. A la mañana siguiente, T y B, de rodillas, procedieron a revocar la grieta, y luego repintaron toda la pared; pero cuando la pintura estuvo seca........

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