CONTINUOUS CHAPTER 0NE
La señal continuó allí como un monumento perfetuo de la extravagancia momentánea de B, de la momentánea violencia de T y de la ineptitud de ambos en recomponer paredes o en pagar a otros para que las recompusieran. A T le parecía una ironía que la casa conservase aquella clase de recuerdos, al paso que dejaba que resbalasen por su superficie y sin dejar señal los días de cariño y de placer.
La grieta de la sala de estar no era el único recuerdo de las horas malas. En el empapelado del cuarto de J, unas manchas de tinta con huellas de manos, conmemoraban una de las pocas veces en que J había destruido la propiedad a conciencia y la única ocasión en que B perdió los estribos con ella y le pegó: J tenía cinco años ; de los tres hijos de los R era el mediano. J todo lo hacía con energía; en vez de llorar, chillaba, y cuando estaba contenta, su rostro parecía condensar toda la alegría jugar con tinta, la derramó a discreción sobre sus dos manos y se puso a marcarlas limpiamente sobre el panel de la pared, desde el suelo hasta la altura que podía alcanzar. B se enfadó tanto que le golpeó ambas manos, la pequeña, sintiendo simplemente que la habían interrumpido en medio de un trabajo artístico, se pasó una hora tendio en la cama, sollozando y frotándose los ojos hasta que tuvo toda la cara llena de tinta. Sintiéndose tan culpable como si hubiera cometido un asesinato, B trató de consolarla. Pero ni aun cogiéndola en brazos, meciéndola y arrullándola, lo conseguía; notando con gran alarma por su parte que sacudían el cuerpecito de la niña intensos estremecimientos. Aquella noche, cuando T llegó a casa, encontró a madre e hija durmiendo estrechamente abrazadas. Las dos tenían la cara llena de tinta. La manchada pared recordaba y perpetuaba todo esto.
Un millar de pequeños desperfectos sew constituían en testigos de la negligencia de los R. Un perro que el año anterior había sido atropellado, habia arañado la puerta principal . El grifo del agua caliente del cuarto de baño goteaba. Casi todos los muebles necesitaban ser cepillados, tapizados de nuevo o limpiados . Por otra parte, la casa era demasiado pequeña, fea y exactamente parecida a las que tenía a uno y otro lado.
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