domingo, 17 de agosto de 2014

to be continued chapter two

   Hasta con su pelo castaño bastante despeinado como lo llevaba en aquel instante, a T  le parecía bellísima. La blusa casera en algodón que llevaba realzaba inocentemente sobre la esbelta cintura su busto bien desarrollado, y aunque se la veía un poco cansada, al llamar con la mano a su marido sonreía con sonrisa luminosa, juvenil. T lo sentía tan de veras que al volverla a ver después de haber pasado el día fuera  de casa siempre experimentaba la tentación de decirle:
 "¡ Qué hermosa eres !" Pero no se lo decía porque sabía desde hacía mucho tiempo que la suya era quizá la única mujer del mundo a la que no le  gustaban aquella clase de cumplidos. En cierta ocasión le pidió con verdadera impaciencía en la voz: " No me digas que soy bonita; esto me lo dicen desde los doce años; Dime que soy un ama de casa sin rival, o que no tengo una sola partícula de egoísmo en mi cuenta ".
   T fue a su encuentro apresuradamente.
                P A G E  13 + 2    

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